jueves, 31 de mayo de 2012

Vértebra 66


CUPIDO NO SIEMPRE atina al corazón. Su flecha a veces pega en el talón de Aquiles.

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viernes, 25 de mayo de 2012

Háblame niña | Magdalena García


Querido Rodolfo:

Para empezar felicidades por tu libro, me encantó.

Tengo 20 años y no he leído muchos libros. Cuando estaba en la primaria empecé a leer los libros de la colección A la orilla del viento, del Fondo de Cultura Económica. Es una colección para niños y adolescentes. De esta colección leí bastantes.

Ya en la preparatoria me compre 4 libros. El primero fue K-Pax de Gene Brewer. El segundo fue Solamente amigos de Robyn Sisman. El tercero Regreso a Breakheart hill de Tomas H. Cook. Y el 4to. Memoria de mis putas tristes de García Márquez.

Aunque soy algo joven y no me han pasado cosas como a la chica del libro. Muchas palabras con las que expresó sus sentimientos, son algunas que he querido decir. Vivo con mis papás, pero ellos no saben de mi vida personal/intima. Mamá siempre habla de la moral, de las cosas que nunca debo hacer y nunca debo decir, siempre esta con que pórtate así, no uses esas palabras, guardarte tus sentimientos que los amigos no existen. Y a mis 20, he acumulado muchas cosas que siento y pienso. Y he hecho todo al revés de lo que mis papás siempre dicen. Por cierto, no saben que compre tu libro, para mi mamá, yo no debería de leer ese tipo de lecturas.

A mí me encantó leerlo, cómo va narrando sus experiencias y lo que sentía con ellas. Refleja la situación de muchas mujeres que conozco, quizá no a ese grado. Pero dicen que los problemas son como los gases, por muy pequeños se expanden y sientes que son los peores del mundo. Y también te muestra esos pequeños momentos de felicidad, que a pesar de todo uno va a acumulando, por los que seguimos en esos círculos viciosos que nos metemos, por un poco de cariño uno es capaz de hacer muchas cosas. Y al final uno siempre anda en busca de su felicidad y comete muchos errores. Bueno, la sociedad dice que son errores, cada quien juzga sus actos como desea, si son errores o no.


Este libro me mostró a dónde puedes llegar cuando te sientes solo, inseguro, con ganas de comerte el mundo. Creo que uno siempre debe de ver su bienestar, hacer lo que uno quiere y no darle gusto a los demás a costa de nuestra felicidad. Que es difícil desprenderse de cierta situación y personas, pero a veces esas son las mejores decisiones. Siempre hay oportunidad para ser mejor, por muy oscuro que veamos el paisaje.

Es un historia de vida real, directa, de la que podemos aprender muchas cosas. Es una realidad cruda, pero cierta. 

Te felicito por esta obra, ha sido un placer leerte. Llegó justo en un momento crítico de mi vida y me ayudó a reflexionar. Gracias.


Nombre: Magdalena García Edad: 20 años. Ciudad: Tepic, Nayarit. Compré Cállate niña en: Librería Porrúa, Plaza Fórum. Mi comentario: muchísimas gracias por tus palabras, por compartirme un poco de tu vida en tu comentario tan extenso y sincero.

jueves, 24 de mayo de 2012

Vértebra 65


LOS AMORES de una noche se hacen eternos en el recuerdo.

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domingo, 20 de mayo de 2012

Aura





Como todos los enamorados tienen su canción, Teresa y yo teníamos nuestro libro: Aura. La primera vez que lo leí fue en la preparatoria, la edición siempre horrorosa de editorial Era. Pero en ese momento, sería por mi corta edad, no me alcanzó a maravillar, pasó por mi vida como tantas otras cosas. El nombre del autor sí lo memoricé, era tan fácil: Carlos Fuentes. Luego vendrían las lecturas de Gringo viejo y La región más transparente, que me hizo soñar con una ciudad que desconocía, que me parecía tan mía y ajena como mi propio corazón.

Eso mismo me hizo sentir Los años con Laura Díaz, su última gran novela y cuando estaba escribiendo El orden infinito, Teresa me dijo, lee La muerte de Artemio Cruz, te puede servir. La leí en una semana. Tan rica como La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán. Al leerlas descubrí el parentesco que puede haber entre novelas y autores. ¿En qué esquina se cruzan para luego tomar diferentes caminos? Hasta ese momento comencé a descubrir al Fuentes novelista, al Fuentes diplomático, al Fuentes político, al Fuentes crítico, al Fuentes padre de Carlos y Natasha, al Fuentes enamorado de Silvia, al Fuentes maestro e imprescindible, al admirado Carlos Fuentes.

No quiero hablar de él en pasado porque a través de sus libros sigue siendo maestro de tiempo completo. Tampoco quiero lamentar que no haya recibido el Nobel porque ante la magnitud de su obra, ese Premio no tiene importancia. Fuentes supo que lo perdía aquella noche de diciembre cuando le llamaron de la Academia sueca para decirle que estaba en la terna de ese año, que necesitaban saber dónde estaría horas más tarde, por si fuera elegido, tuviera la Academia y la prensa mundial dónde ubicarlo. Fue la noche más larga de mi vida, creo que nos dijo aquella vez, no dormí esperando la llamada. Al amanecer el teléfono seguía mudo y en la televisión daban la noticia del nuevo Premio Nobel de Literatura. Entonces su teléfono timbró y él declaraba lo atinado del Premio para J. M. Coetzee.

“LEES ESE ANUNCIO: UNA OFERTA DE ESA NATURALEZA no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más”. Así comienza Aura, tan certera como la historia de un gran amor, de un amor que sobrevivió al tiempo y a la muerte. Yo redescubrí la novela entre las sábanas de Teresa. Ella me leía en voz alta, a veces cerraba los ojos y seguía leyendo. La sabía de memoria. Dejaba inconcluso un capítulo cuando la habitación se llenaba de ruidos extraños y ronroneos de Pascuala. Apagaba la luz y me acompañaba en la profundidad de sensaciones acumuladas bajo las sábanas. Entonces la escuchaba continuar: “Bésame el rostro; sólo el rostro. Acercarás tus labios a la cabeza reclinada junto a la tuya, acariciarás otra vez el pelo largo de Aura: tomarás violentamente a la mujer endeble por los hombros, sin escuchar su queja aguda; le arrancarás la bata de tafeta, la abrazarás, la sentirás desnuda, pequeña y perdida en tu abrazo, sin fuerza, no harás caso de su resistencia gemida, de su llanto impotente, besarás la piel del rostro sin pensar, sin distinguir…”
 

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Rodolfo Naró, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. Cállate niña es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial |  www.rodolfonaro.com

jueves, 17 de mayo de 2012

Vértebra 64


COMO NUNCA HE SIDO el macho alfa de la manada, prefiero el ballet al box.


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lunes, 14 de mayo de 2012

Háblame niña | Mafer González Carrasco


Querido Rodolfo:

Cállate niña me pareció magníficamente bien descrito el mundo del ballet porque no solo presentas la parte bella y delicada sino también la real, la fuerte, la dolorosa pero gratificante. Logro identificarme a la perfección con el personaje, que no es solo fragilidad y belleza también es el dolor y sufrimiento.

¿Cómo mantenerse viva en una sociedad degradante, donde la mujer es tomada como inferior al hombre, en un mundo lleno de machismo? En el ballet sobrevive el mas fuerte al igual que en el mundo real solo somos un punto en la sociedad, solo somos uno más pero tenemos que salir y dar lo mejor de nosotras. En Cállate niña muestras la vida tal y como es, cruda pero real.

Cállate niña lo leí en un día, me pareció magnifico, se puede sentir todo el vacío que sentía ella. Es como el mundo del ballet desenmascarado.

Y la metáfora que usaste es muy real. Voy a citar una frase del libro: "las mujeres no pueden decidir sobre su aspecto ni su futuro. Ni siquiera sobre sus sueños. No les esta permitido, por eso actúan desde las sombras", me encantó.

Nombre: Mafer González Carrasco Edad: 18 años. Ciudad: México, DF. Compré Cállate niña en: Librería El Sótano Coyoacán. Mi comentario: Mafer, me gusta tu comentario de bailarina, es el primero que recibo de una profesional de la danza y como bien dices el ballet es un mundo muy duro porque solo hay una primera bailarina en una compañía, lo que hace que la competencia sea feroz.

jueves, 10 de mayo de 2012

Vértebra 63

LA PALABRA es la aguja, el pajar son las ideas.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

Háblame niña | Mepe Streiia


Querido Rodolfo

¿Pues que te puedo decir de Cállate niña? Ha sido un libro que me atrapó desde sus primeras páginas y que me ocasionó muchos conflictos emocionales en el momento de irlo leyendo. Durante mi lectura descubrí la angustia que siente una madre al ver a sus hijos recorriendo un camino de mala muerte, como dirían por allí.

A pesar de mi inexperiencia como madre, en algunos capítulos viví una angustia tremenda, al grado que me vi obligada a compartir lo que iba sucediéndole a la niña para sacar de mi pecho tan horrible sensación. Cuando lo noté cerré el libro y tuve que dejar de leer.

Decidí continuar la lectura, a pesar de los efectos secundarios que esta pudiera tener en mí, y no me equivocaba con mi predicción pues continuaron las oleadas de preocupación. Sin embargo estos no fueron los únicos sentimientos que me despertó la niña, sino también alegría al saberla amada por alguien (quizá por la esperanza que despertaba en mi, ser amada de igual forma), respeto y admiración cuando compartía su pasión por el ballet y muchas otras cosas que poco a poco me hicieron identificarme con ella.

“Es como si me volviera el alma al cuerpo y me llenara otra vez de recuerdos”, creo que esta frase, mas allá de ser la explicación a su gusto por fumar, se vuelve una explicación para mi gusto por la lectura, y con este libro creo que mis recuerdos, quejas, criticas, etc. se fueron entrelazando con los de la niña.

Ahora, no me queda nada más que seguir recomendando este libro que dibuja la vida, sin metáforas y sin velos, hablándonos no solo de una niña lejana en un libro, sino de todas aquellas mujeres, o incluso hombres, que nos rodean día a día.


Nombre: Mepe Streiia. Edad: 22 años. Ciudad: Guadalajara. Compré Cállate niña en: La presentación del Exconvento del Carmen. Mi comentario: Gracias Mepe, por leer, por seguirme en Facebook y sobre todo, por la reunión de lectoras que organizaste en el café La estación de Lulio en Guadalajara.

jueves, 3 de mayo de 2012

Vértebra 62


EL NUDO DE LA NOCHE se hace más apretado en la lenta lucidez del insomnio.

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domingo, 29 de abril de 2012

La nevera


Ama a tu refrigerador por sobre todas las cosas. Mantenlo limpio y con alimento, que él también te alimentará. En mi libro Amor convenido, donde escribo “poemas domésticos” ya había hablado sobre los objetos que a diario nos acompañan: las sábanas, los cuadros, las lámparas y la heladera, como le dicen en Argentina. En el poema Mi casa escribo: “Necesito un refrigerador más grande, / con nevera sin escarcha, para congelar tu recuerdo / y poco a poco alimentar mi esperanza”. Y en Cállate niña, menciono que “hay quien cuida más los objetos que a las personas”, sin llegar a esos extremos, siempre he creído que los muebles tienen vida, no solo la que les damos al usarlos, sino alma, esencia que enamora.

Hace unos días soñé con mi refrigerador. Fue una pesadilla. Soñé que se descomponía. Me levantaba en la mañana, con Runa caminando a mi lado y al entrar a la cocina veíamos un gran charco al pie del refrigerador. Al abrir sus puertas verticales, como pidiendo un abrazo,  su luz me cegaba e instantes después veíamos caer agua como una cascada. Días antes había comprado una bolsa de cubos de hielo para mi cumpleaños y era de ahí de donde emanaba ese torrencial. Además de que el pollo y el pescado, la carne molida estaba al rojo vivo, casi sangrante.

Pero mi angustia en el sueño no era la comida ni los hielos ni las manzanas podridas ni las verduras, sino el aparato, su luz intensa seguía invadiendo la cocina y hacía un ruido extraño, él que era tan calladito, parecía que respiraba con dificultad. Yo me preguntaba qué le había pasado y Runa había salido disparada de mi lado. Hasta que poco a poco se fue quedando en silencio y su luz se extinguió como un atardecer. Desperté y fui a comprobar que el refrigerador estuviera bien, a verificar que hubiera sido un sueño. Todo en casa seguía con la quietud de los muebles que no tienen edad.

Cuando Berenice, mi psicóloga, me preguntó en terapia qué había soñado recientemente, le conté y ella anotó para llegar a conclusiones. ¿Si tu casa es tu cuerpo, qué representa en tu cuerpo el  refrigerador? Sin meditarlo mucho le dije: el corazón. ¿Por qué? preguntó de nuevo (cuando se pone álgida la sesión vienen muchos “por qué” o “para qué”, de parte de ella), es el aparato más importante de la casa. ¿Por qué?, volvió a decir, porque guarda los alimentos, los conserva en optimas condiciones. No se puede vivir sin refrigerador, le aseguré. Sin microondas, sin tostador, sin televisión o aspiradora, sí, pero no sin refrigerador. Es el único aparato de la casa que siempre está conectado y funcionando, como el corazón, le ratifiqué. Y en tu sueño qué pasaba, me volvió a preguntar. Había una cascada, una gran liberación de agua, le repetí. ¿Y el congelador para qué sirve? Insistió de nuevo. Preserva, puntualicé. Te das cuenta, me dijo, tu corazón liberó sentimientos y emociones que seguías conservando. Quizá resentimientos o ilusiones congeladas que ya encontraron su escape en esos chorros de agua que salieron al abrirlo, al perdonar, al olvidar. Tu corazón ha sanado, me dijo y me pidió volver dos semanas después. Ese mismo día, antes de irme a dormir y después de tomar mi vaso de leche, fui a la cocina a darle un beso de buenas noches a mi refrigerador.

Imagen: Corazón Des-orbitado | María Rosa Braile | Premio Lorenzo el Magnífico | Bienal de Florencia 2011
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Rodolfo Naró, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. Cállate niña es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial |  www.rodolfonaro.com



viernes, 20 de abril de 2012

Háblame niña | Blanca Estela Sánchez


Querido Rodolfo:

Si tuviera que resumir mi opinión en tres palabras acerca de Cállate Niña diría: intensa, cruda, real.

Pero como no tengo que hacerlo, diré un poco más (espero que no tengas que decir “cállate niña").

Su historia me parece una fotografía como las de Antonio, en claroscuro. La búsqueda del sentido de pertenencia es palpable. Ella busca ese sentido. Lo busca en su inestable madre, en su padre ausente, casi inexistente; en su “regenerada” abuela, en el ballet; en su amigo Mario, en Náyade, en la droga, en sus múltiples y diversos amantes. Busca PERTENECER con una pertenencia mutua, recíproca que la ancle y la mantenga en equilibrio. Busca  con la misma convicción que tiene al buscar el punto al que debe aferrarse y no perder de vista para no marearse y perder el equilibrio cuando baila,  cuando no es sólo el mundo el que gira sobre su propio eje, sino ella misma en un fantástico pirouette .

Narras su historia con un lenguaje muy actual y certero: fuerte, claro, sin lugar para las dudas; capaz de provocar las sensaciones más variadas, intensas y sutiles que obligan muchas veces a cambiar la expresión del rostro o la posición del cuerpo mientras se escucha su monólogo.

Una historia donde la sexualidad y la sensualidad  llevan al lector en vilo a través de la realidad de la protagonista. Una realidad tan patente, que se vive junto con ella: se goza y se sufre; se odia y se desea; se entiende y  se  cuestiona; se perdona y se condena. Junto con ella  vivimos una vida donde el amor y el miedo son sinónimos.  Como un pas des deux.

La búsqueda  que  la protagonista hace  de un extraviado sentido de pertenencia a través del sexo (como máxima expresión de pertenencia) y las drogas  hacen que la historia se convierta en una oportunidad para reflexionar en nuestra propia vida: cada vez más individual y egoísta. Puede hacernos comprender en algún momento que el pertenecer a algo o a alguien es lo que realmente confirma nuestra existencia .

Un final sin final que invita a seguir buscando.

Felicidades.

Nombre: Blanca Estela Sánchez. Edad: Dato no proporcionado. Ciudad: Xalapa, Veracruz. Compré Cállate niña en: Librería de la Universidad Veracruzana. Mi comentario: Tan extenso tu comentario como los correos que hemos intercambiado. Muchas gracias por seguirme leyendo.

jueves, 19 de abril de 2012

Vértebra 61


EL PRÓXIMO DOMINGO es mi cumpleaños y estoy pálido, es la primera vez que llego a 45.

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domingo, 15 de abril de 2012

Leonardo



Nice to meet you, me dijo Leonardo DiCaprio, clavándome sus ojos azules al final de mi mirada, con un gesto de, yo a este lo conozco. Era mi tercer día en Nueva York, había alcanzado a Beto Gómez quien estaba presentando su película El sueño del Caimán en el Latin Beat: Festival de Cine, en el Lincoln Center. Los primeros días anduvimos todo Manhattan, recorrimos sus calles, deteniéndonos a comer donde nos asaltaba el hambre o el lugar nos seducía: comida tailandesa, paquistaní o de Kuala Lumpur. A Beto siempre le ha gustado lo exótico, aunque termina comiendo lo mismo: camarones, a veces rebozados, en rollos primavera o empanizados. Era septiembre con el mejor clima para recorrer la ciudad.

Ese día salimos temprano del hotel, ubicado en el mismo Linconln Center y caminamos hacia el sur más de 80 cuadras, quería ver la estatua de la libertad desde Battery Park. Bajamos por Broadway Av. para luego desviarnos por la Quinta Avenida, Madison, hasta perdernos por horizontes con galerías, boutiques, librerías y callejones semi iluminados como set de cine de gangsters. Antes del atardecer pasamos la Zona Cero, que dos años después seguía siendo un hoyo profundo y abandonado. Me asomé, metiendo la nariz entre los rombos del alambrado y solo vi el espacio que deja un meteorito al estallar. Luego nos encontramos con el toro bravo que recorre Wall Street y calles más adelante llegamos al final de la península. Atardecía. Nos sentamos en una banca y pude distinguir a lo lejos la Isla Ellis. Pero no fue eso lo que llamó mi atención sino ver pasar en bicicleta, enfundados en pans grises a Leonardo DiCaprio y Gisele Bündchen, como un sueño de libertad.

Le dije a Beto que no sabía quién era Gisele cuando me preguntó si me había fijado en ella. Pasaron tan lentamente cerca de nosotros que reparé en todo: su nariz prominente, su rubio cabello cogido en una improvisada coleta, sus largas piernas como un cuadro más de la bicicleta. Su sombra proyectada en el piso me pareció perfecta. Desde esa tarde no he dejado de admirarla. Como a Leonardo DiCaprio, de quien había visto todas las películas y hasta ese momento tampoco era mi actor favorito. Titanic había pasado ante mis ojos como una película cursi y taquillera, nada comparada con sus siguientes trabajos: Atrápame si puedes de Steven Spielberg, Gangsters de Nueva York y Los infiltrados, ambas de Scorsese o, la mejor de todas, Revolutionary Road de Sam Mendes, película basada en la novela homónima de Richard Yates, un gran trabajo actoral que, me parece, no ha podido superar ni siquiera con la reciente J. Edgar de Clint Eastwood.

Ayer se cumplieron 100 años del hundimiento del Titanic y James Cameron reestrenó su película en 3D. Ayer intenté ir al cine a verla, pero al final de la tarde decidí que no, que prefería quedarme con aquella imagen de Leonardo cuando al día siguiente de que lo vi pasear en bicicleta nos lo presentaron a Beto Gómez y a mi en un coctel del Festival. Fue un simple Nice to meet you de parte de ambos, suficiente para el flechazo. Antes del siguiente brindis de la noche Beto me volvió a preguntar, ¿te fijaste en Gisele?, que iba esplendida en un vestido rojo Valentino. ¿Gisele? No, respondí, hoy no tuve ojos más que para Leonardo.


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Rodolfo Naró, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. Cállate niña es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial | www.rodolfonaro.com

viernes, 13 de abril de 2012

Háblame niña | Astrid Olvera

Querido Rodolfo:

Por fin terminé de leer Cállate Niña y no por falta de interés sino por falta de tiempo, debo confesar que el día que lo empecé a leer no lo pude soltar hasta como por la mitad, el sueño me ganó.

Con todo mi cariño te envío mi humilde opinión y te agradezco por acercarte a mí en la Librería Gandhi y darme la oportunidad de conocerte y conocer tu trabajo.

Al ver la portada del libro, con esa hermosa bailarina de ballet, imaginé que dentro encontraría un cuento de hadas. En realidad dentro de las páginas eso encontré, un cuento de hadas, pero no el típico cuento de hadas con el príncipe azul rescatando a la princesa, sino el cuento de hadas situado en la realidad contemporánea de nuestro país, dónde la princesa y el príncipe que se encuentran y se pierden, se aman y se odian, se necesitan y se ahuyentan, no se rescatan sino se hunden. Me impactó leer palabra a palabra una historia de amor-odio tan sórdida e intensa, me estremeció toparme con palabras o frases que bien pudieron haber salido de mi boca, con sentimientos y arrebatos que yo también he sentido y pensado y creído y gritado y llorado. No he vivido lo mismo, en la misma magnitud, pero creo que en el fondo tengo también esa contradicción tan arraigada de la mujer, ese amor-odio, depender tanto de alguien y a la vez no querer perder la independencia, ese anhelo por una vida de ensueño y al mismo tiempo esa necesidad de aventura, peligro, cosas nuevas, adrenalina, autodestrucción. Creo que sería imposible poner en palabras los sentimientos que me produjo leer este libro, sólo puedo decir que me aturdió y me causó un estruendo enorme. Me sorprendió la empatía que me causó esa niña, sentí la necesidad de consolarla y abrazarla. Gracias por ponerte en nuestros zapatos y plasmar tan acertadamente los pensamientos y sentimientos de una mujer. Sólo yo me entiendo, típica mujer.

Saludos afectuosos.


Nombre: Astrid Olvera Edad: 27 años. Ciudad: México, DF. Compré Cállate niña en: Gandhi Plaza Acoxpa. Mi comentario: Eres de mis primeras lectoras de Gandhi que me postea su comentario. Te lo agradezco mucho.

jueves, 12 de abril de 2012

Vértebra 60


SE COMPARTE HOGAR desmantelado. Requisito indispensable, saber degustar recetas de amor.

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miércoles, 11 de abril de 2012

Háblame niña | Danny Soriano

Querido Rodolfo:

Apenas mis ojos y mis pasos daban las primeras rondas en aquel espacio lleno de libros, cuando, mi cabeza se detuvo en uno.

Aquella bailarina mitad humo, mitad humana, bajo el título de Cállate niña de Rodolfo Naró captó mi atención y cual niña pequeña lo tomé con emoción y curiosidad, pero en algún punto sabia que por algo ese bello cisne era de humo, se desvanecía.

Lo confirmé al paso de la lectura, que por momentos tuve que pausar. En la vida hay momentos en los que así me siento, mitad humana y por partes de humo.

Mientras comenzaba a leer esta historia, no solo me sucedió leerla sino latirla. Por momentos, si no es que siempre, me estrujo el corazón y las dudas que iban surgiendo. Y Cállate niña me ha impactado de muchas maneras.

La disfruté, me encantó y me dejó en un silencio que, seguro los que la hemos leído y la protagonista, compartimos.

Para mí fue como irme de viaje de la mano de esta niña, sí, porque al leerla ese instinto de protección y consuelo se hacía presente. Y siempre fue una niña, una niña de humo.

Aventurándome a decir que la vida de esta preciosa niña, era como la de un rockstar, solo que en vez de una guitarra, su instrumento es su cuerpo, sus tutus y sus puntas. Llevando a cuesta la carga de un alma bastante rota y a punto de desaparecer.

Tan madura y tan infantil, tan valiente pero tan desprotegida a la vez... Vaya magia!!!

Gracias Rodolfo por la maravilla de ir, venir, crear, imaginar y estremecer!

Nombre: Danny Soriano Edad: 21 años. Ciudad: México, DF. Compré Cállate niña en: Liverpool Insurgentes. Mi comentario: Buenísimo tu comentario, Danny, muchas gracias.

jueves, 29 de marzo de 2012

Vértebra 59


NO PUEDO MATAR a mi enemigo, porque moriría con él.

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jueves, 22 de marzo de 2012

Vértebra 58


¿CUÁNTO TARDA UNA GOTA en recorrer el cristal? Una vida.

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jueves, 15 de marzo de 2012

Diario medular | Monclova

Cada ciudad tiene su historia en la imaginación. Esta es la tercera vez que visito Monclova, Coahuila. En las dos ocasiones anteriores vine invitado por el ICOCULT, cuando Armando J. Guerra era su director, el mismo que escribió el epígrafe que abre el libro Canción de tumba de Julián Herbet, “Madre solo hay una. Y me tocó”. Las fechas anteriores me había presentado en el Museo Coahuila-Texas y había degustado hasta el hartazgo la mejor carne de la región, tortillas de harina, salsa roja como me gusta, amartajada y tomado agua mineral Topo Chico, en medio de un restaurante con aire acondicionado tan frío que enmohecia la nariz.

Ahora vengo invitado por Jorge Bribiesta, director del Museo Biblioteca Pape y por Antonio Sonora, con quién alguna vez recorrí por carretera todo Coahuila, llevando libros de poesía y novela en la cajuela del carro. Fue en ese segundo viaje para presentar El orden infinito cuando fuimos a dar una vuelta por Monclova y al pasar por el conglomerado que es Altos Hornos de México, empresa acerera que es orgullo de la ciudad, vi cómo por un gran chacuaco se expulsaban grandes bocanadas de humo que lentamente alcanzaban el cielo, haciendo formas tan diversas como la imaginación de un niño bajo el agua. Las nubes siempre están más cerca que los pájaros. Los atardeceres son de tanta belleza: la luz amarilla y violeta de la puesta se queda atrapada en ellas. En Monclova, las nubes son de colores. Es aquí donde se fabricaban, deduje, y así lo escribí en mi siguiente novela, que ahora me trae de regreso, Cállate niña: “En Malinalco, Antonio me llenó de flores. Me contó que en Monclova fabricaban las nubes. Me fotografió entre el viento de colores fríos de Cuetzalan”. | página 113.

martes, 13 de marzo de 2012

Háblame niña | Elyy Ramírez

Querido Rodolfo:

No sabía que sentir por esta mujer, considero que ella tenía esta vida tan loca llena de drogas, sexo e irresponsabilidades porque en su corazón buscaba algo que le hacía falta que ni su madre y mucho menos su padre le dieron y en esto me identifico un poco pues a mi padre no le conozco y mi madre estuvo alejada en cuanto atenciones conmigo desde los 6 años, por problemas personales. Tuve tropiezos muy joven, más no al mismo grado que esta señorita. Me parece una historia muy cruda y directa pero la realidad es que así es la vida de muchas mujeres jóvenes en estos días.

Sin embargo aún no lo termino pero es muy interesante incluso por el simple hecho de sentir que no estás ni por poco cerca del mismo pozo que ella & el hecho que sea una bailarina (una mujer que se cree socialmente que es perfecta en belleza y gracia) te muestra ambos lados de la moneda. FASCINANTE!

Nombre: Elyy Ramírez Edad: 21 años. Ciudad: Torreón. Compré Cállate niña en: Liverpool Galerías. Mi comentario: Hola Elyy, pronto estaré en Torreón, podré conocerte y firmar tu libro, gracias por leerme.

domingo, 11 de marzo de 2012

Anatomía del éxito


Cómo se mide el éxito de un libro. Por el reconocimiento de la crítica, por el número de lectores, por la asistencia de público a su presentación. Quizá los aplausos son un buen parámetro o si la gente ríe o llora en plena lectura, si se arrebatan el lugar en la fila de entrada o si llegan cuatro horas antes de que comience el evento. Los flashes de las cámaras son también una medida. Si hubo muchos destellos y gritos alocados. Si algún lector llega con otro libro o varios libros del mismo autor y pide que se los dedique. Pues un poco de todo lo anterior sucedió el jueves pasado en la librería Gandhi del sur de la ciudad.

Desde las cuatro de la tarde había gente esperando entrar al Foro de la librería, situado en un segundo piso. El auditorio es pequeño, tiene capacidad para 120 personas. Yo llegué a las 6 de la tarde. Esa mañana también salí a correr, desayuné en mi casa y estuve leyendo Canción de tumba, de Julián Herbert. A la hora de la comida preparé una ensalada de atún. Entre tanto, no dejaba de ver el reloj, de mandarme correos con Paula, la asistente de Ely Guerra. Le explicaba que habíamos acordado, Anamari Gomís, Gilma Luque y yo, que la presentación de Cállate niña sería una conversación. Al mediodía me bañé, me rasuré con el cuidado del esquilador de ovejas y me vestí con los colores que siempre uso cuando presento un libro: camisa blanca –en este caso azul muy tenue– y saco azul marino. Poco antes de las 6 de la tarde abordé el metro. Al llegar a la Gandhi, la fila que bordeaba el pasamanos de la escalera, bajaba al primer piso y parecía que continuaría creciendo.

He publicado 10 libros, ocho de poesía y dos novelas. En las primeras presentaciones lo más común es que vayan solo amigos y familia. La tía en silla de ruedas o los primitos que no saben a qué fueron porque todo les parece aburridísimo. Pero conforme los libros avanzan los salones comienzan a poblarse de lectores, menos familia y pocos amigos. Este fue el caso de Cállate niña, solo tres tías acudieron, los demás eran algunos seguidores de Facebook y la mayoría fans de Ely Guerra. Legión de ángeles que respondieron a su llamado. A las 6:30 que Ely llegó, la gente desbordaba la librería y el último de la fila pisaba la calle. Media hora más tarde todo estaba dispuesto, el vino en su punto, Anamari Gomís y Gilma Luque atentas al inicio. Abrieron las puertas del Foro y en un abrir y cerrar de ojos se llenó.

Eran casi doscientas personas y la mitad estarían de pie. Pero no les importó con tal de escuchar a Ely Guerra leer fragmentos de la novela. Luego continuó Anamari Gomís diciendo que Cállate niña era la nueva Madame Bovary, una novela de educación sentimental. Así empezamos el diálogo y una hora después la gente seguía preguntando. Luego vendrían los aplausos, los flashes, las felicitaciones, los besos, las firmas, el intercambio de tarjetas y mails. La cena con mis editores, Yeana, Gilma y Antonio, sus respectivas parejas. La intimidad con mis amigos Montserrat Hawayek, Fernando Galindo, Claudia Bernáldez-Bazán, Leticia y Guillermo Espinosa, Cannon Bernáldez, quienes se quedaron conmigo hasta el momento del café de mi décimo libro. Al final, que ellos sigan a mi lado ha sido mi rotundo éxito.


Foto: Cannon Bernáldez
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Rodolfo Naró, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. Cállate niña es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial | www.rodolfonaro.com

jueves, 8 de marzo de 2012

Ely Guerra


Me recibe Paula, su asistente y me pasa a la cocina. Ahí está Ely, preparando té y sacando del horno un pay de manzana. Viste de negro absoluto, el cabello recogido. En su casa se mezclan los aromas, las notas, los sabores, las emociones. A lo largo de seis horas descubriría que la música es otra más de sus virtudes, además de la cocina, los perfumes, las cremas y esencias que ella misma elabora. Ely Guerra es hacedora de sentimientos y sensaciones que van a los cinco sentidos. Alimenta fantasías con cada nota. Porque los aromas también tienen notas, como la música, ¿sabías? Me pregunta. Su casa es amplia, no hay puertas ni cortinas, la luz se mueve con total libertad. Cuánta luz habita en tu casa, le digo. Recorremos la planta baja y conozco su estudio, al final de todo, más que un bunker es un nido de puertas y ventanas herméticas para que no se escapen los sonidos ni las ideas ni la inspiración que hace vibrar su voz. Compongo de madrugada, me dice, duermo poco. Aquí me paso las horas hasta dormitar abrazada de la guitarra. Volvemos a la cocina que es el centro de su universo, abierta, espaciosa, una cocina de hotel de lujo. La mesa del comedor está dispuesta ya con el servicio de té. Ocupo el lugar que me asigna y veo un paquete con mi nombre: su disco reciente Invisible man, ganador del Grammy 2010 como mejor álbum alternativo. También un estuche con 61 cartas que son una guía de vida, una especie de I Ching que dan respuesta y fuerza para empezar el día. Solar es un juego me dice Ely, baraja las cartas siete veces para cargarlas de tu energía, frota tus manos y saca la que corresponde para hoy. Lo hago y me sale la carta, Liberadamente, entonces leo: “Suelta esa carga extra que te impones sólo tú…” Bruja, le digo. Sigo con el tercer regalo, una muñequita que se quiere parecer a ella y que al separar la cabeza del cuerpo es un USB con recetas de cocina. Alrededor todo es silencio, luz, la cucharilla meneando el té negro con clavo y canela se escucha tan fuerte como los latidos de mi corazón. Por un momento olvidé a qué vine, le repito, Ely sonríe. Lee los fragmentos de Cállate niña mientras toma notas, al pasar la tercera página la escucho, yo necesito una copa de vino. Va al refrigerador y descorcha un blanco argentino y otra botella de tinto para mí. El sol comienza a ser una ilusión del mañana. Paula sale de su oficina y enciende las luces. Se despide. Nos quedamos solos Ely y yo. Seguimos leyendo, conversando sobre nuestras vidas paralelas, sus discos y mis libros, su familia y la mía, los gatos y los hijos, las ilusiones, sobre el amor que parece un tema inagotable. Le digo que es una guerrera, sonríe otra vez. Al final conozco su laboratorio de perfumes. Aquí nadie entre, me asegura. Abre frasquitos de esencias y concentrados que saca de un ropero, veo morteros, balanzas, hojas con fórmulas. En cada gota hay un recuerdo, la escucho. Volvemos a la planta baja, ya casi es medianoche, apuro el vino hasta ver el fondo de la botella. Me despido. Ely me abraza. Me dice hasta mañana y me da un beso de despedida.

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Ely Guerra hoy leerá fragmento de Cállate niña, a las 19 horas en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo, de la Ciudad de México

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